Autolesiones en Adolescentes: Desmontando el Mito de la «Moda» y Abordando el Dolor Real

Autolesiones en Adolescentes: Desmontando el Mito de la «Moda» y Abordando el Dolor Real

Autolesiones en adolescentes es un término que, últimamente, vemos con más frecuencia en medios de comunicación, redes sociales y en la consulta psicológica. Esta mayor visibilidad tiene una peligrosa contrapartida: la creciente idea de que se trata simplemente de una «moda» o un comportamiento de imitación carente de profundidad. Como psicólogas, tenemos la responsabilidad de desmontar este mito peligroso y dañino. Cuando etiquetamos las autolesiones como una tendencia, no solo minimizamos el profundo sufrimiento que hay detrás de cada acto, sino que además creamos una barrera más para que estos jóvenes pidan la ayuda que realmente necesitan.

La realidad es que las autolesiones no son un capricho. Son la punta del iceberg de un malestar emocional abrumador que el adolescente no sabe cómo gestionar de otra manera. No se trata de buscar atención en el sentido superficial y peyorativo con el que a menudo se usa la palabra; se trata de un grito de auxilio silencioso, una forma desesperada de comunicar un dolor que las palabras no pueden describir.

 

¿Por qué parece más común ahora? La Visibilidad vs. La Causa

Es innegable que hoy en día tenemos más conocimiento sobre este fenómeno. Las redes sociales y la internet han roto el tabú, pero también han creado un eco que puede hacer parecer que es un comportamiento nuevo o masivo. Sin embargo, confundir la visibilidad con la causa es un error grave.

Antes, las autolesiones se ocultaban con vergüenza y culpa. Ocurrían en la más estricta intimidad. Hoy, un adolescente que está sufriendo puede buscar en internet «por qué me corto» y encontrar miles de testimonios. Esto no crea el deseo de autolesionarse, pero puede darle un «nombre» y un «método» a un dolor que ya existía. El problema de fondo no es la información disponible, sino el dolor que llevó a ese joven a buscar esas palabras en primer lugar. Al centrarnos en criticar la visibilidad, ignoramos la herida que la genera.

El Lenguaje del Dolor: ¿Qué hay realmente detrás de las Autolesiones?

Cuando un adolescente se autolesiona, no está siguiendo una moda. Está intentando, de la única manera que sabe, manejar una tormenta interna de emociones insoportables. La autolesión actúa como un mecanismo de afrontamiento disfuncional pero inmediato para:

1. Regular emociones abrumadoras: El dolor físico puede proporcionar un alivio temporal y tangible a un dolor emocional (ansiedad, ira, vacío, vergüenza) que se siente caótico e inmanejable. Es un intento de «sentir algo diferente» al tormento psicológico.
2. Castigarse a sí mismo: Muchos adolescentes luchan con una autocrítica feroz, sentimientos de culpa o una baja autoestima. La autolesión se convierte en un autocastigo por percepciones de fracaso o por sentirse «defectuosos».
3. Comunicar lo indecible: Para algunos, es la única forma de hacer visible un dolor invisible. Cuando las palabras fallan, el cuerpo habla. Es una forma desesperada de decir «me estoy destrozando por dentro».
4. Sentir control: En medio de una vida que se siente fuera de control (problemas familiares, acoso escolar, presión académica), infligirse dolor es una forma de tomar el control sobre algo, aunque ese algo sea su propio cuerpo.

 

Nuestro Rol: Dejar de Juzgar y Empezar a Comprender

Como familia, amigos o profesionales, nuestra respuesta no puede ser el juicio o la invalidación. Frases como «lo hace para llamar la atención» o «es que ahora está de moda» son profundamente dañinas. Le quitan legitimidad a su sufrimiento y los hunden más en la soledad y la incomprensión.

En lugar de eso, debemos:

  • Escuchar sin juzgar: Crear un espacio seguro donde el adolescente se sienta escuchado, no interrogado.
  • Validar su dolor:Decir «debe ser muy duro sentir eso» en lugar de «pero si lo tienes todo».
  •  Evitar el enfoque en la conducta y centrarse en la emoción: Preguntar «¿qué era tan abrumador que sentiste que esta era la única salida?» en lugar de solo «prométeme que no lo volverás a hacer».
  •  Buscar ayuda profesional inmediata: Las autolesiones son un indicador claro de que el dolor ha superado los recursos de afrontamiento del joven. Un psicólogo puede proporcionarle las herramientas saludables para entender y gestionar sus emociones.

 

Conclusión: No es una Moda, es una Herida que Necesita Curación

Reducir las autolesiones a una moda pasajera es un acto de negligencia emocional. Es mirar para otro lado y culpar a la víctima. Como sociedad y como apoyo cercano, debemos ser lo suficientemente valientes para ver más allá del corte o la quemadura y reconocer el grito de auxilio que representa.

Cada marca en la piel es la materialización de una herida en el alma. Nuestro trabajo no es cuestionar el método, sino tender la mano para sanar la causa. Si un adolescente en tu vida está mostrando estas señales, recuerda: no está siguiendo una tendencia. Está sufriendo, y tu comprensión y apoyo para que reciba ayuda psicológica profesional pueden ser el primer paso hacia su recuperación y hacia la construcción de una vida donde el dolor ya no necesite herir la piel para ser escuchado.

BEGOÑA MARÍN - PSICÓLOGA

Soy Begoña Marín, Psicóloga General Sanitaria y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Vitoria- Gasteiz (Colegiada AA-01105).

Trabajo acompañando y guiando a las personas que pasan por una etapa complicada de su vida. Mi objetivo es que mis pacientes desarrollen estrategias de afrontamiento, conductas y pensamientos que les permitan superar las dificultades.

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